Los estudios del México Antiguo responden a una realidad distinta organizada en torno a una regionalidad y temporalidad particular. El actual territorio mexicano se definió a lo largo del siglo XIX, por lo tanto la delimitación decimonónica no corresponde a la realidad prehispánica. Dentro del actual territorio mexicano encontramos culturas de las tres regiones que han definido el Norte y Centro de América en el periódo precolonial: Mesoamérica, Oasisamérica y Aridoamérica.
Mesoamérica es la región más amplia y de un desarrollo cultural extenso en la cual coexistieron una cantidad importante de distintas culturas. Es en esta diversidad en donde encontramos la heterogeneidad de maneras de expresar la concepción del mundo de los pueblos prehispánicos.
Definida espacialmente Mesoamérica está organizada de acuerdo a rasgos característicos y temporales llamados Horizontes Culturales que comprenden los periodos Preclásico, Clásico y Posclásico.
El Periodo Preclásico o Formativo abarca los años 2300 a 100 a.C. y este a su vez esta subdividido en Preclásico Inferior, Medio y Superior.
La sedentarización permanente y definitiva, el surgimiento de la religión y el inició de una organización social fueron las características propias de este periodo de formación. Durante el Preclásico Inferior las sociedades tuvieron la capacidad de proveerse de los recursos básicos gracias a una agricultura desarrollada y autosuficiente; son también características de esta etapa las figurillas femeninas de barro que se produjeron en grandes cantidades particularmente en la región del altiplano central de México. Es durante el periodo Preclásico Medio que mayores concentraciones de población motivan a una mayor organización urbana y mas desarrollo arquitectónico; de la misma manera surge la escultura. El periodo Preclásico Superior se diferencía por el desarrollo de culturas mas organizadas social, política y religiosamente, particularmente es el caso del Golfo de México con la Cultura Olmeca, que se caracteriza por la escultura monumental, la definición de la arquitectura y el establecimiento definitivo de la escritura jeroglífica en las culturas mesoamericanas.
Entre el periodo Preclásico Superior y el Clásico existe una etapa de transición que se conoce como Protoclásico y que está determina por la decadencia de los Olmecas y la asimilación de sus elementos culturales por otros grupos que van a dar paso a una mayor regionalización gracias a su diversidad y particularidad.
Al Periodo Clásico (250 – 950 d.C) se le considera el de mayor esplendor gracias a las grandes concentraciones poblacionales caracterizadas por un mayor desarrollo de los complejos urbanos, el mejoramiento de las técnicas agrícolas y la división social del trabajo, lo que permitió estabilidad, organización social y fortalecimiento de la economía. Los regionalismos anunciados en el Protoclásico se fortalecieron mostraron dos vertiente: Teotihuacan en el centro y los Mayas en el sur. Si bien Teotihuacan fue el foco más importante, particularmente en el Clásico Temprano, el desarrollo de la cultura Maya en el sur marcó la diferencia en el desarrollo complejo de los calendarios y la escritura hacia el periodo Clásico Tardío. Otras culturas como por ejemplo los Zapotecas se enriquecieron de la influencia de otras culturas y desarrollaron sus propias particularidades dando así mayor definición a las regiones. Hacia finales del Clásico, en un periodo llamado Epiclásico y caracterizado por la caída de Teotihuacan, se propiciaron conflictos internos y migraciones, lo que dio pié al surgimiento de nuevas regiones fuertes con centros urbanos bien establecidos y hasta cierto punto hostiles, dando inicio a las sociedades bélicas características del periodo Posclásico. Ciudades como Xochicalco y Cacaxtla son un ejemplo de este periodo.
El Periodo Posclásico está definido por amplios movimientos migratorios del norte que fortalecieron nuevas regiones crecientes caracterizadas por establecer Estados militaristas sólidos. Este periodo trasncurrió entre el 950 y 1521, año de la caida de México Tenochtitlán en manos de los conquistadores. Los mexicas y toltecas al centro de mesoamérica, los mixtecos en la región oaxaqueña, los purépechas y los huastecos, son las culturas más características de este periodo. El contenido simbólico mostrado en muros policromados, vasijas de cerámica para rituales, importantes monumentos arquitectónicos y esculturas dotaron de riqueza visual creados con el interés de comprender y explicar su mundo.