CONTROL BIOLOGICO DEL TETUAN DEL BONIATO ( CYLAS FORNICARIUS ELEGANTULUS SUM ).

Dra. Esperanza Rijo Camacho.

Laboratorio de Entomófagos INISAV Calle 110 y 5ta B # 514 Playa Ciudad de la Habana.

INTRODUCCION

En la actualidad la utilización de insecticidas químicos en la agricultura es, sin duda, la práctica más extendida para el control de las plagas, sin embargo, cada día que pasa los países con una agricultura desarrollada, y para muchos otros que la poseen en vías de desarrollo, la lucha biológica forma parte del trabajo cotidiano y esto no es más, que el hombre se ha dado cuenta que la aplicación de insecticidas de forma indiscriminada produce resultados generalmente negativos sobre los enemigos naturales (Franz y col., 1980; Reach y Hopkins, 1981).

Hoy por hoy, existen más de 200 especies de insectos entomófagos y una cantidad nada modesta de ácaros, hongos, bacterias y virus en la protección de numerosos cultivos y dentro de los entomófagos nos referiremos a las hormigas, muchas de ellas de un valor inestimable en la ayuda que le brinda al hombre.

Desde épocas muy remotas, se utilizan las hormigas en el control biológico de plagas en las plantaciones de dátil de Yemen, y así mantenian a niveles bastante bajo, las poblaciones de ciertas plagas mediante el manejo de hormigas en sus cultivos (De Bach, 1969). También los agricultores chinos, desde la Edad Media, regulaban las poblaciones de ciertas plagas como la hormiga tejedora, Oecophylla smaragdina, en los cítricos y en el cultivo de la caña de azúcar controlaban varios barrenadores, mediante la colonización de las áreas con Tetramorium guineense (Che-Lung, 1976).

Y en las ultimas décadas del siglo XX, se ha revitalizado, las prácticas fitosanitarias relativas al uso de hormigas para el control de plagas.

La hormiga explota con éxito, un gran número de biótopos, a lo cual deben su amplia distribución y sus elevadas poblaciones, son insectos sociales, que han mantenido un alto grado de libertad conductual y de flexibilidad ante las presiones ambientales.

Las hormigas se agrupan en la superfamilia Formicoidea, con una sóla familia, dividida en 8 subfamilias que comprenden más de 240 géneros y 6000 especies de las que 139 viven en Cuba. Son polimórficas, fenómeno biológico que en las hormigas da origen a las llamadas castas: Reinas, machos y obreras.

Su longevidad es en algunos casos asombrosa. Las obreras pueden vivir hasta 4 años y las reinas 20. Las especies que son depredadoras poseen una serie de características comunes, que las convierten en uno de los agentes biológicos más eficientes que se conocen:

Pueden multiplicarse ampliamente si tienen abundante alimento. Si las presas escasean, sus colonias se mantienen ingiriendo secreciones azucaradas de homópteros, o néctares florales.

Su área de forrajeo es muy amplia. Buscan a sus presas tanto en el subsuelo como en la superficie del suelo, en la vegetación herbácea y arbustiva y pueden llegar hasta las ramas más altas de los arboles.

Poseen períodos de actividad largos. En las zonas templadas de Europa estos períodos son de 200 días, pero en los trópicos cubren el año completo. Su ciclo de forrajeo diario es de 24 horas y se ve limitado sólo por temperaturas excesivamente bajas o altas, por factores catastróficos como las inundaciones, las sequías, etc.

Son poligínicas, es decir que poseen varias reinas (hasta 2000 en ocasiones) en cada colonia, lo que garantiza su supervivencia.

Son polidómicas, sus colonias están formadas por varios hormigueros que llevan vida en común e intercambian individuos. Esto le permite, al ponerse en contacto varios nidos, dominar mayores territorios.

La depredación no es a un estado particular de las presas. Capturan tanto huevos, como larvas, pupas e imagos de cualquier insecto. Su agresividad aumenta con los movimientos o sonidos emitidos por las presas durante la caza.

No satisfacen apetitos individuales, sino colectivos. Esto trae como consecuencia un elevado nivel de actividad en el área de forrajeo. No tienen período de descanso o digestivo después de cada captura, como otros depredadores.

Aunque no son selectivos, cuando la población de determinada especie aumenta bruscamente, desplazan su actividad depredadora hacia la población de insecto que se ha incrementado hasta que se alcance el equilibrio nuevamente. Este aspecto ha sido duramente atacado por los críticos de la utilización de hormigas en la agricultura y en la silvicultura, los cuales plantean que estos depredadores pueden destruir también insectos útiles. Sin embargo se ha demostrado que en la mayoría de las hormigas, los insectos benéficos constituyen solamente entre el 15 y el 16 % de la dieta.

Todas estas características apuntadas por Castiñeiras en 1990 y los estudios que sobre Solenopsis geminata, Tetramorium bicarinatus y Pheidole megacephala como medio de control biológico, le permitió a Cuba estar entre los países que cuentan con las hormigas como aliados en la regulación de las poblaciones de insectos nocivos a la agricultura.

CARACTERISTICAS GENERALES DE Pheidole megacephala

Pheidole megacephala (F) es de color miel obscura a rojizo amarillento, los soldados de 3,5 mm, con lóbulos occipitales pulido y las obreras de 2mm, alargadas y lisas con espinas epinotales , apenas insinuadas (Alayo, 1974).

Según Castiñeiras (1987), P. megacephala constituye una especie dimórfica, que puede distinguirse por la presencia de obreras mayores, con la cabeza codiforme y de gran tamaño, de color pardo ferruginoso claro, el par de espinas epinotales cortas, las antenas con 12 segmentos en reinas y obreras. Las reinas de color café oscuro y los machos amarillo pálido, con antenas filiforme de 13 segmentos y los ocelos en una prominencia del vértice y tiene un órgano estridulante asentado entre el peciolo, el postpeciolo y el gaster.

P. megacephala se caracteriza por numerosas reinas en los hormigueros, presentan un elevado potencial reproductivo lo que posibilita la sobrevivencia de los nidos, además son policalicas (Castiñeiras, 1987) por lo que pueden evadir condiciones ambientales adversas; al trasladar los cálices a lugares más favorables, los días lluviosos.

Esta hormiga fue notablemente estudiada en el decenio pasado, enriquecido por el conocimiento práctico que durante muchos años los campesinos han desarrollado; esto permitió elaborar una metodología para la creación de reservorios artificiales, confección de trampas y su traslado al campo e introducir en la tecnología del cultivo del boniato Ipomaea batatas desde el año 1983 la utilización de este depredador, y se logró en ese mismo año que 4700 ha del cultivo fueran tratadas con P. megacephala y llegar en 1994 a 12000 caballerías.

 

 PERDIDAS PROVOCADAS POR Cylas formicarius elegantulus

Castiñeiras y col. (1982), plantearon que las pérdidas por tetuán, expresadas en porcentaje, fueron mucho menores en las áreas sometidas a la acción de P. megacephala , que en las tratadas con insecticidas químicos.

Dichas pérdidas alcanzaron los valores de 407,08 $/ha, en el campo tratado con insecticidas químicos; de 57,21 $/ha, en el que existía la población natural del entomófago y de 21,31 $/ha donde se introdujo el entomófago a los dos meses de sembrado el cultivo.

En las parcelas de boniato tratados con P. megacephala no sólo se obtiene una regulación de C. formicarius elegantulus, sino que la incidencia de plagas del follaje también se ve reducida. (Castiñeiras, 1990)

 

ASPECTOS DE LA METODOLOGIA DE UTILIZACION DE Pheidole megacephala

La metodología de utilización de la hormiga leona, P. megacephala, para el control del tetuan del boniato C. formicarius elegantulus (Summ), incluye los requerimientos técnicos para el tratamiento de área de Hipomoea batata y método para la confección de las trampas y su traslado al campo.

Esta metodología es sencilla, consiste principalmente en la atención al hormiguero natural con el suministro de alimento, para propiciar el incremento del hormiguero así como el mantener la humedad del área.

Encima de los hormigueros naturales se situarán las trampas para la colecta de las hormigas y trasladarlas al boniatal.

Las trampas son muy diversas, desde hojas de plátano, coco seco, pedazos de rizomas de plátano, etc. Estas pueden ser trasladadas preferentemente en sacos de yute limpio y protegido de los rayos solares, este trabajo debe desarrollarse al amanecer o a la caída del sol y situarlo encima del narigón, cuando el cultivo tenga 45 días, para que las hojas del boniato le permitan cierto nivel de protección de los rayos solares.

Posteriormente se hacen muestreos para conocer el establecimiento o no de la hormiga y en caso contrario proceder a una nueva introducción.

El número de trampas de hojas de plátano por hectáreas, oscilará entre nueve y quince, éstas deben llevar reinas, porque de lo contrario no se establecen y se puede perder todas las hormigas de no existir la especie por los alrededores.

Para evaluar la efectividad del tratamiento se anotará el peso de los tubérculos desechados por tetuán y se calculará el porcentaje de afectación mediante la fórmula:

X = (Peso del tubérculo dañado / Peso total de la cosecha) x 100

Los resultados tan ventajosos de la imbricación de éste entomófago en la atención fitosanitaría del cultivo ha sido demostrada en las 12 000 caballerías tratadas, por lo que forma parte del instructivo técnico del cultivo.

REFERENCIAS:

Alayo, P. 1974. Introducción al estudio de los himenópteros de Cuba, superfamilia Formicidae. Serie Biológica 53: 58 p.

Castiñeiras, A. ; Susana Caballero; G. Rego y Mirtha Gonzalez. 1982. Efectividad técnico económica del empleo de la hormiga leona Pheidole megacephala (F.) en el control del tetuán del boniato Cylas formicarius elegantulus . Cientica y Técnica en la Agricultura, Protección de Plantas, Suplemento. p. 101-109.

Castiñeiras A. 1987. Observaciones preliminares sobre poligismo y policalismo en Pheidole megacephala (F.) (Hymenoptera:Formicidae) Comunicación breve. Tesis Doctorado en Ciencias Biológicas.

Castiñeiras A. 1986 Morfología externa de las castas de Pheidole megacephala (F.) (Hymenóptera : Formicidae). Ciencia y Técnica en la Agricultura. Protección de Plantas 9(3):7-26.

Castiñeiras A. 1990. Las hormigas como medio de control biológico. Conferencia Jornada Lucha Biológica. Instituto Investigaciones Sanidad Vegetal. Cuba. 7 p.

Che-Lung. 1976. Biological Control of pest in China. Acta Entomológica Sinaica. 19(3): 251-252.

De Bach, P. 1969. Control biológico de las plagas de insectos y malas hierbas. Ed. Revolucionaria. La Habana. p. 50.

Frans, J. M. ; H. Bogenchuts; S. A. Hassan; P. Huang; E. Waton; H. Sutot y G. Giggiani. 1980. Results of jeit pesticide test program by the working group; pesticides and benefical arthropods. Entomophaga. 25 (3): 231-236.

Pérez, Tinelfe, Esperanza Rijo, Teresa Cifran. l992. Pheidole megacephala . Norma Ramal Ministerio de la Agricultura.

Reach, S. H. ; A. Hopkins. 1981. Reduction of arthropods predator populations in cotton fields treated with insecticides for Heliothis spp. Journal of Economic Entomology 74 (4): 454-458.

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