Lucha biológica contra la bibijagua (Atta insularis Güerin).

Dr. Rubén P. Pérez Alvarez.

Laboratorio de Manejo de Plagas, INISAV Calle 110 y 5ta B # 514 Playa Ciudad de la Habana

INTRODUCCION

Cuba tiene la distinción de ser el único país donde habita la bibijagua, Atta insularis Güerin, aunque en el Continente Americano y sólo allí desde Texas y Louisiana en los Estados Unidos hasta la Argentina, se hallan "parientes" cercanos; (Bruner y Valdés, 1946).

Las bibijaguas son plagas ampliamente conocidas en el Mundo por los daños que causan a la agricultura y su entorno. Son insectos que pertenecen al Orden Hymenoptera de la familia Formicidae, donde se agrupan varias especies. La bibijagua u hormiga cortadora de hojas de Cuba, fue clasificada por Güerin en l845, como Atta insularis; (Bruner y Valdés, 1949).

Esta especie se caracteriza por presentar tres pares de largas espinas terminadas en puntas situadas sobre el tórax. Todo su cuerpo se encuentra recubierto de largos y finos pelos, siendo dicha cubierta más marcada en el abdomen. Generalmente es de color negro y sólo los individuos jóvenes pueden presentar coloración parda.

A. insularis (Güerin) es la bibijagua más común que habita nuestra isla y se encuentra distribuida por todo el territorio nacional incluyendo la Isla de la Juventud. Además puede observarse otra especie de bibijagua de color rojizo oscuro que es de menor tamaño que A. insularis, clasificada como Acromyrmex octospinosus Reich que abunda en toda el área continental así como la región del caribe. Se caracteriza por presentar cuatro pares de espinas situadas sobre el tórax y la cabeza; (Pérez y Arias, 1981). Su distribución está restringida a unas pocas localidades cercanas a las costas de las provincias de Ciudad de La Habana, La Habana y Matanzas, aunque en los últimos años se le ha observado en algunas zonas alejadas de las costas de dichas provincias. Una tercera especie, Atta smithi var. boringuenensis, está reconocida para nuestra entomofauna pero abunda menos que las anteriores.

Cherret (1968), informó la distribución de las especies de bibijaguas en el área del caribe de la forma siguiente:

Atta cephalotes (Barbado y Tobago).

Atta insularis (Cuba).

Atta smithi var. boringuenensis (Cuba).

Atta sexdens (Jamaica y Trinidad).

Atta jamaicensis (Jamaica).

Acromyrmex octospinosus (Curazao, Guadalupe, Cuba, Trinidad y Tobago).

Según Cherrett (1969), las bibijaguas de los géneros Atta y Acromyrmex causan las mayores pérdidas económicas en el mundo, superiores a las producidas por las langostas, las cuales ascienden a 300 millones de dólares anuales.

Para Cuba, A. insularis (Güerin) representa un grave peligro en diversos cultivos de importancia para la economía, pues estos insectos son capaces de defoliar plantas completas en poco tiempo debido a que cortan sus hojas para llevarlas a los nidos donde habitan y cultivan un hongo que le sirve de alimento. Esta plaga además, constituye un azote a las viviendas y otras edificaciones ya que en las excavaciones que realizan para construir sus nidos, afectan los cimientos de éstas y los sembrados de patios y jardines, permaneciendo activa durante todo el año; (Trujillo y col, 1995).

Desde hace siglos ha constituido una plaga de enorme importancia para el hombre por los daños que provoca. Anualmente se reportan pérdidas en cultivos como cítricos, café, forestales, hortalizas, jardinería y otros. Por estas razones se le ha caracterizado como la más destructiva de las plagas agrícolas de Cuba.

CARACTERISTICAS Y HABITOS.

Estas hormigas, al igual que otros insectos coloniales, como las termitas, avispas y abejas están bien estructuradas y organizadas sus colonias. Podemos identificar en las bibijaguas diferentes castas sociales: La Reina, el Rey, las nodrizas, las obreras y los soldados, los cuales cumplen funciones específicas en el bibijagüero.

La Reina es la única responsable de proporcionar la nueva descendencia y durante su vida es capaz de ovipositar, durante la formación del nuevo bibijagüero unos 20 huevos diarios, pero cuando llega a su madurez puede dar origen a más de 100 huevos diarios con registros de hasta 4398 y 7527 en un sólo día, fenómeno éste que ocurre aisladamente pero refleja su potencial reproductivo. La longevidad de la Reina alcanza más de 10 años.

Las nodrizas son las encargadas de cuidar los huevos y las larvas hasta su adultez le proporciona todos los requerimientos para mantener la colonia. Las obreras tienen la responsabilidad de construir los nidos y de la actividad forrajera para llevar todo el material vegetal cortado hacia los nidos y allí cultivar el hongo Attamyces bromatificus el cuál le sirve de alimento a la colonia.

Los soldados cumplen la función de proteger la colonia de los intrusos y son fácilmente reconocibles por su gran tamaño y por poseer fuerte mandíbulas usadas para su defensa.

Su ciclo de vida lo completa aproximadamente en 43 días al completarse su período de incubación entre los 15 y16 días a temperaturas medias de 25,7 oC; el estadio larval en 17 días y la pupa entre los 11 y 15 días.

La formación de nuevos bibijagüeros se verifica en Cuba posterior a los primeros aguaceros de abril ó mayo con el inicio de la primavera, donde se observan gran números de reinas y reyes alados, los cuales inician el vuelo nupcial y cada reina fecundada dará origen a un nuevo bibijagüero cuyo establecimiento puede durar hasta más de 60 años. Los reyes luego del vuelo nupcial mueren.

La estructura externa del bibijagüero está constituida por las "troneras" ó "cráteres" donde se localizan los orificios de entradas y salidas de los insectos aunque algunos cumplen funciones de respiraderos.

Internamente están formados por túneles de acceso al bibijagüero, las cámaras de almacenamiento de todo el material vegetal transportado desde la superficie, las cámaras de cultivo del hongo Attamyces bromatificus y aquellas destinadas a la descendencia y cuidado de la Reina.

METODOS DE COMBATE

La organización social, la estructura de la colonia, la comunicación sobre la localización, cantidad y cualidad del forrajeo, hace que se torne una plaga de difícil combate; (Virella y Della Lucía, 1987).

Para su combate se han utilizado muchas medidas entre las que se pueden citar el combate por medios mecánicos, la quema, inundación del suelo, destrucción de nidos con explosivos, gases venenosos, la aplicación de insecticidas a las entradas de los nidos y por último el uso del cebo envenenado nombrado MIREX; (Hoh y col., 1975).

El método más generalizado para el combate de esta plaga ha sido exclusivamente con productos químicos, que tienen como desventaja la alta toxicidad, la destrucción de la fauna, entre los que se encuentran los enemigos naturales, además de seleccionar genotipos resistentes a estos compuestos; (Cherret, 1986).

Pérez (l989), en la valoración de distintos cebos que contienen insecticidas clorados detectaron contaminación en el manto freático, siendo el de más aporte el MIREX. Este compuesto evidencia una degradación sumamente lenta del desarrollo de un metabolito cancerígeno (Kepone) que actúa sobre el sistema nervioso, por ello en los EE.UU. y Canadá fue prohibido su uso por los efectos negativos sobre el medio ambiente.

La casa Bernarda del Brasil que comercializaba el MIREX fue cerrada posterior a la Cumbre del Medio Ambiente celebrada en ese país, por las contaminaciones al medio ambiente; (Ramírez, 1984).

En Cuba está prohibido el uso del MIREX, y muy recientemente se ha introducido para el cultivo de los cítricos, el uso del cebo envenenado SAUBEX cuyo ingrediente activo es el clordano técnico, de reconocida toxicidad y perjuicio al ambiente, por lo que en la actualidad no se cuenta con producto inocuo para el combate de esta plaga, precisamente, en momentos en que se hace mayor énfasis en el mantenimiento del equilibrio ecológico y la protección del medio, por lo que la lucha biológica juega un papel muy importante dentro de la estrategia del control integrado de las plagas.

De Bach, (1968) y Gallo y col. (1978), plantearon que es necesario desarrollar técnicas de lucha biológicas contra el género Atta, ya que ofrecen un combate más efectivo y duradero de este insecto plaga.

Machado y col, (1988), en estudios realizados sobre la inoculación de los entomopatógenos B. bassiana y M. anisopliae sobre algunas especies de Acromyrmex, observaron que a partir de los 3 y 10 días de inoculados estos microorganismos, las colonias de estas especies abandonaron los huecos y se observó la reducción de la actividad externa.

Los hongos entomopatógenos B. bassiana y M. anisopliae, son los causantes de las llamadas enfermedades moscardinas que atacan a más de 200 especies de artrópodos; (De Bach, 1969). Ambos patógenos pertenecen a la familia Moniliaceae del Orden Moniliales, Clase Deuromicotina; (Robert y Yendol, 1970; Shavel, 1976).

La infección del hospedante se produce a partir de la germinación de las esporas sobre la cutícula del insecto, seguida de la penetración del tubo germinativo en el hemocele, donde se desarrollan hifas hasta la muerte del insecto después de lo cual las conidiospora salen de nuevo a la cutícula y cubre al hospedante; (C.M.I., 1979 y W.H.D., 1980 ).

En Cuba se trabaja desde hace más de 3 años con las cepas existentes en la micoteca del Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal (INISAV), y se ha logrado resultados satisfactorios con la cepa MB-1 del hongo entomopatógeno Beauveria bassiana, y alcanzado efectividades biológicas sobre A. insularis superiores al 90 %, a partir de las 72 horas, a la concentración de 2,5 x 109 y el mayor porcentaje de insectos enfermos.

La emisión de la hifas del hongo entomopatógeno sobre los insectos muertos, se comienza a observar a los siete días de realizada las aplicaciones del biopreparado, el cuál cubre totalmente todo el cuerpo de los insectos, lo que demuestra la patogenicidad sobre A. insularis.

En Brasil, Da Silva y Diehl (1988), en estudios realizados en condiciones de laboratorio con diferentes líneas de entomopatógenos (B. bassiana y M. anisopliae), constataron patogenicidad y un rápido crecimiento y esporulación de estos hongos sobre los insectos muertos.

En condiciones de formicario el comportamiento de una colonia de A. insularis posterior al tratamiento con la cepa MB-1, mostró desorganización en su conducta, lo cuál se manifestó en la limpieza del jardín fungoso, el cuerpo de los insectos y la extracción de los cadáveres. No se observó fuga de los insectos de la colonia ante la presencia del biopreparado, lo que nos brinda la posibilidad de la utilización de este microorganismo para su combate.

En los cadáveres analizados se pudo determinar la presencia del entomopatógeno en la superficie de los insectos. A los 30 días de realizadas las inoculaciones, cesó la actividad del bibijagüero con la muerte de la colonia y del hongo alimenticio.

Esto afirma que la acción del biopreparado no es interferida por los mecanismos de defensa que poseen estos insectos, los cuales emanan secreciones a través de feromonios que alertan al resto de la colonia sobre la presencia de peligro y adoptan las conductas a seguir para preservar su colonia, lo que no ocurrió en estas pruebas.

Fleig y Labres (1993) indicaron que a pesar de las secreciones mandibulares y metapleurales emitidas por las bibijaguas como medidas asépticas para preservar su colonia, solo provocaron una ligera acción inhibitoria sobre los hongos, pero no interfieren en el proceso de infestación de los entomopatógenos y muertes de las bibijaguas en las condiciones de Brasil. Similares resultados fueron observados en colonias de A. octospinosus mantenidas en laboratorio, en las cuales fueron introducidos diferentes entomopatógenos; (Kemarrec y col. 1986).

La mayor efectividad se obtiene al inocular el biopreparado directamente en los huecos de los bibijagüeros donde se observa una fuerte reducción de las poblaciones de A. insularis y una disminución del forrajeo de la misma, posterior a los tratamientos (dos), y llega en ocasiones a cesar totalmente la actividad, la cual osciló entre 15 y 30 días posteriores a los mismos. La recuperación de los cultivos se observa paulatinamente hasta su total normalización mientras que las afectaciones en las áreas no sometidas al combate de la plaga se hacen evidentes las pérdidas ocasionadas por estos destructivos insectos.

En Brasil, Da Silva y Fleing (1988) obtuvieron resultados satisfactorios sobre A. sexdens piriventris inoculadas con los entomopatógenos B. bassiana y M. Anisopliae y señalan que esta plaga presenta total reducción de la actividad externa a partir de los 60 días posteriores a las aplicaciones. En nuestras condiciones se logra en un período corto de tiempo (30 días aproximadamente) la reducción de las poblaciones de A. insularis lo que significa la mitad del tiempo obtenidos por estos investigadores.

En sus conclusiones Da Silva y Fleing (1988) plantean que para obtener un control más efectivo es necesario impregnar patógenos de acuerdo al principio de uso de los insecticidas, es decir, mayor cantidad por unidades infestivas y repetidas aplicaciones además de considerar el tamaño y densidad poblacional de cada colonia. Este principio fue seguido durante el desarrollo de nuestras experiencias y se pudo demostrar que para las condiciones de Cuba y sobre A. insularis, basta con realizar dos tratamientos con este biopreparado, con intervalo de 15 días para lograr la disminución brusca de las poblaciones y por consiguiente del forrajeo de la plaga y que en ocasiones desaparece totalmente su actividad.

Los resultados obtenidos indican, la efectividad de las aplicaciones del entomopatógeno B. bassiana (cepa MB-1) para el combate de A. insularis, en nuestro país.

Teniendo en cuenta estos antecedentes y la carencia del preparado químico MIREX hoy día se utiliza el producto comercial denominado BIBISAV para el combate de las bibijaguas.

CARACTERISTICAS DEL BIOINSECTICIDA Y FORMAS DE USO

BIBISAV, es un insecticida microbiológico producido por BIASAV, marca especializada en la producción de medios biológicos para el combate de plagas en la agricultura cubana.

Es un formulado a base del hongo entomopatógeno Beauveria bassiana (Balls) Vuill, caracterizada por la cepa específica MB-1, compuesto por conidios y micelios del hongo, además de la cabecilla de arroz sobre la cual se reproduce el microorganismo en la forma sólida y en el medio de cultivo líquido melaza-levadura, con una concentración de 2,5 x 109 conidios por gramo ó 5-8 x 108 conidios por mililitro respectivamente; viabilidad mayor del 90 %, pureza del 100 % y virulencia sobre el insecto mayor del 90 %.

B. bassiana ha sido estudiada durante más de 100 años y no se conoce de ningún efecto tóxico sobre animales domésticos y silvestres, aves, peces, abejas, con la excepción de su acción patogénica contra los insectos. Las pruebas realizadas sobre conejos, coboyos y ratones por la BIOFAN y LAVERLAM para comprobar la inocuidad de este entomopatógeno fueron: irritación ocular y dermal, toxicidad aguda y dermal; toxicidad por inhalación y sensibilización o reacción alérgica.

La fase de patogénesis ocurre cuando la conidia entra en contacto con el tejido vivo del huésped y ésta se hidrata. El hongo penetra a través de la cutícula por acción mecánica y efectos enzimáticos. Enzimas como la quitinasa, la proteasa y la lipasa actúan de manera sinérgica para digerir y penetrar la epicutícula del insecto. La invasión del homocele y tejido ocurre entre las 24 y 48 horas siguientes.

El nivel de persistencia depende de las condiciones climáticas sobre todo la exposición a los rayos ultravioleta de las radiaciones solares y la humedad relativa del ambiente por ello se recomienda su aplicación en horas del atardecer y en la noche.

BIBISAV no es compatible con la mayoría de los insecticidas y fungicidas químicos sintéticos y con materiales que contengan pH alcalinos.

Las aplicaciones de BIBISAV se realizan en forma líquida a razón de 100 ml por agujero activos y en el caso de la sólida a razón de 15-30 gramos por agujero activos. Todos estos resultados fueron validados en condiciones de producción.

Sus aplicaciones han tenido éxitos en agricultores independientes, áreas de autoconsumos de centros de trabajo, Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP), avenidas, centros de exposiciones y recreativos, Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS), Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA), Empresas citrícolas, de Cultivos Varios, forestales, pecuarias, Estaciones Experimentales, fábricas, fincas, huertos, instalaciones científicas y turísticas, Jardines botánicos, Museos, organopónicos, parques y viviendas.

La inocuidad de este producto permite su aplicación en cualquier esfera de la vida, ya sean áreas agrícolas, instalaciones públicas, viviendas y otros.

Este biopreparado ha permitido proteger contra el ataque de las bibijaguas a los cultivos del arroz, boniato, cacao, café, cítricos, frijol, guayaba, malanga, melón, ñame, papa, remolacha, tomate, yuca, zanahoria y diversas especies de plantas maderables y ornamentales.

No menos importante ha sido, la utilidad del combate de las bibijaguas, para la preservación de los cimientos de viviendas, edificaciones y museos, donde sus excavaciones han afectado el estado técnico de la misma.

Su impacto sobre el ambiente no es perjudicial ya que no afecta a los enemigos naturales y contribuye a la disminución de las plagas dañinas a los cultivos, el entorno no se ve afectado debido a que no daña a las abejas, los peces, las aves, la vida silvestre y otras comunidades naturales. No es tóxico para los animales de sangre caliente. Pueden cosecharse los productos agrícolas inmediatamente después de aplicado el medio biológico.

Además brinda la posibilidad de poder contar con un producto inocuo para el hombre y los animales domésticos que permite combatir a las bibijaguas en áreas urbanas sin riesgos alguno, restablecer el ornato de avenidas, calles, parques, Museos, Centros de recreación y turismo, jardines y patios de viviendas que hasta el presente no se protegían contra esta destructiva plaga, evitar las afectaciones de los cimientos de las viviendas y otras edificaciones al eliminarse las excavaciones que realizan estos insectos y reducir y/o eliminar las molestias que ocasiona esta plaga al invadir las viviendas de los pobladores de diversas regiones del país.

 

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