MANEJO DE PLAGAS EN LA AGRICULTURA URBANA.

Dr. Emilio Fernández Ing. Blanca Bernal Dr. Luis Vázquez

Laboratorio de Nematología, INISAV, Calle 110 y 5ta B # 514 Playa, Ciudad de la Habana.

Introducción

Prácticamente en todas las ciudades del mundo, existe una demanda creciente de alimentos, que pueden ser producidos en espacios libres o subutilizados, ofreciendo numerosas ventajas a la población urbana al reducir los precios por eliminación del transporte desde lugares lejanos, aumentando las fuentes de empleo, aliviando terapéuticamente el ambiente de las ciudades, cuidando los suelos y aumentando la diversidad biológica.

La agricultura urbana ha cobrado un gran auge en los últimos años y según datos de Helmore y Ratta (1995), se considera actualmente que es fuente de ingreso para 100 millones de personas y fuente de alimentos para cinco veces más habitantes, con una cobertura que va desde verduras cultivadas en ventanas o techos de viviendas, terrenos pequeños hasta empresas multimillonarias que producen cultivos y hasta ganado. Los expertos manifiestan que este tipo de agricultura, bien administrada y apoyada, constituye la promesa de asegurar un carácter ecológico sostenible, para las ciudades y megaciudades del futuro y la esperanza de reverdecer paisajes estériles y deshumanizadores.

Dentro de estos nuevos agroecosistemas, las plagas pueden manifestarse de forma similar a la de los sistemas agrícolas tradicionales o más severas, por constituir sistemas semicerrados de difícil desinfección una vez contaminados, que generalmente están colindando con escuelas, hospitales, asilos, casas y parques.

Para atender estos daños, se necesitan del diseño de sistemas de manejo de las plagas, que contemplen el mantenimiento del equilibrio biológico y no la arraigada idea de los agricultores de "cero plagas" (Candanedo, 1995), mediante la integración de múltiples medidas de control, principalmente no químicos que preserven el ambiente y contribuyan a la sostenibilidad del modo de producción (Dunn. 1995).

Los objetivos de la presente conferencia son presentar las experiencias cubanas en el manejo de las principales plagas de la agricultura urbana, por medio de métodos no químicos de lucha con énfasis especial en la utilización de los medios biológicos.

Principales plagas asociadas a los cultivos

La agricultura urbana en Cuba ha estado basada en estos recientes años, en los sistemas de cultivos de hortalizas en organopónicos, hidropónicos y huertos familiares.

De forma general, las plagas más frecuentes son:
Insectos:
Bemisia tabaci (mosca blanca)
Aphis gossypii y Brevicoryne brassicae (pulgones)
Spodoptera spp (mantequillas)
Plutella xylostella (polilla de la col)
Empoasca spp (saltahojas)
Liriomyza spp (minadores)
Franklinella spp (trips)
Diaphania hyalinata (gusano de los melones)
 
Acaros:
Polyphagotarsonemus latus (ácaro blanco)
 
Nematodos:
Meloidogyne incognita (nemátodo formador de agallas)
 
Hongos:
Phytophthora spp
Rhizoctonia solani (damping off)
Pythium spp (damping off)
Alternaria spp (tizones)
Cercospora spp (tizones)
Phoma spp
Fusarium spp
Alternaria spp
Stemphyllium spp
Colletotrichum spp
y otros contaminantes de las semillas
 
Bacterias:
Xanthomonas campestris pv. Vasicatoria
X. campestris pv. Campestris
 
Virus:
Virus del mosaico del tabaco (TMV)
Virus del mosaico del tomate (ToMV)
Virus del encrespamiento amarillo del tomate (TyLCV)
 
Otras plagas ocasionales pueden ser:
Faustinus cubae (picudito del ají)
Tetranychus tumidus (araña roja)
Agrostys spp (cachazudas)
Pseudoperonospora cubensis (mildeu velloso)
Erysiphe cichoracearum (mildeu pulverulento)
Pseudomonas spp
Babosas y caracoles

Estrategia de lucha contra las plagas

Los ecosistemas urbanos tienen características peculiares que no pueden desconocerse cuando se trate de prevenir y combatir las plagas de los cultivos.

En general los agroecosistemas más diversos y de mayor permanencia como son los sistemas agroforestales y los policultivos tradicionales tienen ventajas sobre aquellos que el hombre ha simplificado, cuyo ejemplo más palpable es la producción intensiva de hortalizas (Altieri, 1972). Por esta razón, no se puede adoptar los mismos principios y tecnologías que se utilizan en la agricultura convencional y el manejo del cultivo tiene como componente esencial el control de las plagas en el perfil agroecológico. (Vázquez y col. 1995).

Con este objetivo, se han realizado numerosos estudios por investigadores cubanos, que han resultado en el diseño y validación de sistemas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) como etapa de tránsito necesario hacia el establecimiento de producciones autosustentables.

Los medios de control biológico desempeñan un importante papel dentro del sistema MIP, no obstante su empleo debe ser dirigido racionalmente como forma de preservar su efecto. Por esta razón los analizaremos dentro del contexto de los sistemas de MIP y no como aspectos aislados.

El sistema urbano de cultivo en todas sus variantes, debe incluir una serie de cuidados generales que contribuyen a disminuir la aparición de plagas posterior y favorecer la acción de los elementos de control. Entre estos se encuentran:

Los sistemas de MIP establecidos están constituidos por medidas armónicamente compatibles, que no perjudican con el ambiente y tienen un fuerte peso en medidas no químicas, aunque las admite bajo situaciones especiales.

De forma particular incluyen las siguientes:

a) Legales

b) Fitotécnicas

Una alternativa a estos la constituyen la siembra contínua de cultivos de corta duración, que es inferior al ciclo de vida del patógeno. Ej. de sucesiones exitosas contra nematodos la constituyen la siembra de lechuga de transplante y rabanito, ambas con duración de menos de 30 dias.

Se está valorando el empleo de enmiendas orgánicas como gallinaza, carapachos de crustáceos, que poseen propiedades nematicidas u otras como la cachaza o el estiércol, los cuales pueden ser depositados en el sustrato para que la descomposición ocurre en este.

c) Físicas

Aquí se incluye la solarización del suelo, que consiste en tapar con mantas de polietileno transparente los canteros, previamente humedecidos, durante los meses más calientes del año.

Resultados exitosos se han logrado con su empleo durante 30 días para el combate de hongos del suelo y malezas, pero cuando existen nematodos es necesario ampliarlo a 45 días.

Es un método que se puede combinar con el uso de biocontroles en el suelo o de enmiendas orgánicas.

d) Químicas

En las medidas químicas se incluyen aquellas obtenidas a través de plantas y por síntesis química.

El primer caso abarca los efectos logrados a través de infusiones, incorporación de restos, acción repelente, aplicadas de partes molidas, etc.

Uno de los más efectivos es la infusión de nicotina o tabaquina, que pueden preparase de forma casera o semindustrial, y que tiene buena acción sobre moscas blancas, pulgones y trips a dosis de 0,5 g/l (300-500 l/ha). Igualmente el NIM (Azadirachta indica A.) es una planta que tiene propiedades insecticidas y nematicidas, cuyo uso se está ampliando mundialmente y en Cuba existe una planta cercana, denominada paraíso (Melia azadirach L.) con propiedades similares.

Copetuda, marigold o flor de muerto son los nombres que reciben las plantas de Tagetes sp, que tiene fuetes efectos sobre insectos (pulgones, lepidópteros, moscas blancas) y nemátodos.

Otras plantas que tienen probada acción las señaló Sanchez (1995) e incluyen a: anón (Annona squamosa L.), mamey (Coleus amboinicus A.), ajo (Allium sativum L.), cebolla (Allium cepa L.), anamú (Petiveria alliacea L.), eucalipto (Eucaliptus spp).

Estudios más recientes han demostrado la eficacia de la incorporación de los residuos de la cosecha de crucíferas para el combate de plagas del suelo; en nuestro caso se ha logrado control de nemátodos.

En cuanto a las pesticidas químicas en la agricultura urbana se establecen restricciones ya que tienen efectos detrimentales directos en la eliminación de los enemigos naturales de las plagas, inducción de resistencia y contaminación ambiental. (Vaughan, 1995).

Los pesticidas que se deben emplear son los menos tóxicos y solamente ante situaciones especiales como plagas fuera de control, altas infestaciones, control de vectores, tomando en todos los casos las medidas de protección necesarias. Entre los que se han empleado en nuestras condiciones de agricultura urbana, se encuentran, triclofon (principalmente en cebos envenenados para grillos, cachazudos, babosas y otras plagas terrestres), malathion, azufre, diazinón, pirimicarb, cipermetrina, zineb, maneb, mancozeb y oxicloruro de cobre. Igualmente son necesarios los tratamientos a las semillas contra virus y bacterias, con hipoclorito de sodio más estreptomicina y ácido clorhídrico.

c) Biológicas

Las medidas de control biológico incluyen la aplicación de organismos vivos reproducidos artificialmente así como la protección del control natural, a través de la disminución de los factores que lo afectan, como son los pesticidas químicos.

El Sistema de Sanidad Vegetal Cubano ha desarrollado técnicas de producción masiva de varios tipos de microorganismos entomo y acaropatógenos, parásitos de nemátodos, antagonistas de hongos y entomo-acarofagos, que se han utilizado con efectividad en la agricultura urbana o que están en vía de introducción.

Para obtener buenos niveles de control, se necesita de la correcta identificación del objetivo a controlar, aplicar ante índices bajos o preventivo, proteger el producto de los rayos solares, aplicarlo al atardecer, garantizar una calidad y virulencia adecuada, así como lograr una aplicación correcta del medio biológico.

A continuación se refieren los principales agentes de control biológico utilizados bajo estas condiciones:

Bacterias

Varias cepas de Bacillus thuringiensis, pueden utilizarse con éxito para proteger las hortalizas, que se desarrollan en la agricultura urbana, los principales son:

Cepa Plaga Cultivos
LBT-13 Acaro blanco pimiento, ají, habichuela
LBT-1 Polilla de la col col
LBT-24 Mantequillas pepino, cebollino, col
  gusano de los melones acelga, remolacha
  Polilla de col col
  Lepidópteros varios tomate
  Minador habichuela (combinado con parasitismo natural)

Hongos

Son los biorreguladores de rangos de acción, con mayor número de plagas en los cultivos de la agricultura urbana.

Aquí se incluyen:

Verticillium lecanii en la cepa Y-57 de resultados exitosos contra los primeros estadios de mosca blanca y pulgones en gran número de hortalizas. Su acción se potencia con el uso de tabaquina.

Trichoderma harzianum tiene una cepa de amplio espectro (A-34) que se puede utilizar en tratamientos a la semillas para combatir hongos del almacenamiento como Aspergillus spp, Rhizophus sp. y Fusarium spp entre otros, tal y como muestra la Tabla 1. En estos casos es necesario que los tratamientos químicos a la semilla para otras plagas, se efectúen previo al tratamiento de Trichoderma.

Igualmente este antagonista, incorporado al sustrato en forma líquida o sólida permite reducir los daños por pudriciones del tallo y de su base (damping-off), que son causadas por varias especies de hongos en las hortalizas.

Paecilomyces lilacinus, con la cepa LBP-1, efectiva contra nemátodos del género Meloidogyne, ha demostrado capacidad de regular las poblaciones y evitar su incremento cuando se aplica en varios tipos de hortalizas, ante índices bajos de infestaciones. En algunos casos, ha servido como estimulador del desarrollo de las plantas. Este hongo se adapta bien a los diferentes sustratos y manteniendo la humedad, es posible su supervivencia en períodos largos, lo cual ha sido demostrado en numerosos organopónicos donde ha mantenido las poblaciones de nematodos en niveles no dañinos al cultivo.

Acaros

El ácaro depredador Phytoseiulus macropilis reproducido artificialmente, puede ser liberado contra la araña roja en índices bajos.

Nemátodos

Los nemátodos entomopatógenos (Steirnernema carpocapsae) son altamente efectivos contra plagas de insectos del suelo y algunas foliares como la polilla de la col, donde pueden obtenerse reducciones superiores al 80%.

Otros biorreguladores que se trabajan o están en vías de introducción, por sus alentadores resultados son Beauveria bassiana y Trichogramma spp., y varios tipos de entomófagos que permitirían nuevas alternativas por sus diferentes modos de acción.

Todo este complejo de medidas pueden ser integrados en esquemas flexibles, tal y como se presentan a las figuras 1 y 2.

Como puede observarse dentro del sistema se incluye la necesaria divulgación y capacitación de los técnicos y productores, como forma de complementación y retroalimentación de la investigación.

Estos sistemas se vienen desarrollando en la agricultura urbana, principalmente organopónicos de todo el país y hasta el año 1996 más de 180 unidades en todo el país estaban bajo este tipo de control, lo cual ha ido contribuyendo paulatinamente a la estabilización de las poblaciones de plagas. No obstante actualmente se trabaja en los sistemas de cultivo protegido donde el empleo de la lucha biológica es considerado un componente esencial dentro del Manejo de las Plagas

 

Bibliografía consultada

Altieri, M.A. 1992. El rol ecológico de la biodiversidad en agroecosistemas.
Agroecología y Desarrollo 4. Dic. 2-11.
Candenado, E. 1995. 1995. Manejo Integrado de Plagas. En: PRECODEPA.
Informe Anual de Proyectos. 111 pp.
Cuba. 1995. Instructivo Técnico de los Organopónicos. Ministerio de la
Agricultura. Ciudad de la Habana. 54 pp.
Dunn, R.A. 1995. Managing nematodes in the Home Garden. University of
Florida. Fl Coop. Ext. Service 6 pp.
Fernández, E. et al. 1995. Manejo Integrado de Plagas en los Organopónicos.
Resúmenes X Fórum Ciencia y Técnica. Ciudad Habana. Cuba.
Helmore, Kristin y A. Ratta. 1995. El sorprendente rendimiento de la
agricultura urbana. OPCIONES. Revista del desarrollo humano. PNUD.
abril 22-27.
Sánchez, L. (1995). El Control Natural de Plagas. Apuntes de una
experiencia. Agricultura Orgánica 1 (2): 19-21.
Sawyer, R.I. 1995. Biocontrol: su rol en la ampliación del horizonte hacia una
agricultura sostenida y protección del ambiente. Biocontrol 1 (1): 5-24.
Stauffer, S. 1995. Biological Control in Public Gardens. The IPM
Practitioner. Vol. XVII No. 9: 10-11.
Vaugham, M.A. (1995). Limitaciones y potencial del control biológico en
América Latina. Biocontrol 1 (1): 29-36.
Vázquez, L., Blanca Bernal y E. Fernández (1995). El Manejo Integrado de
Plagas, una alternativa de la agricultura urbana. Agricultura Orgánica
(en prensa).

Tabla 1. Efecto de la aplicación de T.harzianum en la germinación de semillas y presencia de los hongos. Análisis de la colonización.

 

(%)

A.niger

A.g.fla-vus

Asper-gillus sp

Fusa-rium sp

Penici-llium sp

R.stolo-nifer

   
Cultivos

Tr

T

Tr

T

Tr

T

Tr

T

Tr

T

Tr

T

Tr

T

Ad

No.Ad

Calabaza

70

26

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

0

100

93

100

Col V-6

90

70

7

15

8

28

5

25

-

-

-

-

2

47

93

95

Cebolla

70

52

5

10

-

-

9

17

-

-

-

-

3

30

38

40

Habichuela B

74

32

15

25

40

70

15

20

1

10

5

25

3

29

20

25

Lechuga

85

80

-

-

-

-

5

15

-

-

5

55

3

50

91

100

Pepino

83

5

-

-

-

-

5

15

-

-

5

55

3

50

91

100

Pimiento V-1

85

60

10

20

5

15

4

18

-

-

5

23

1

50

94

98

Rábano

65

40

-

-

10

50

17

27

-

-

-

-

5

100

78

100

Tomate placero

97

88

-

-

5

20

1

10

-

-

1

5

0

15

75

100

Zanahoria

89.5

75

-

-

4

18

6

21

-

-

4

59

3

55

-

-

* Tr =Tratadas ** Ad =con adherente
  T =Testigo No Ad =sin adherente
           

Fig. 1. Sistema de MIP en organopónico.

* Semillero ** Organopónico establecido (plantación)

Fig. 2 Subsistema de MIP en organopónicos (fase semillero)

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