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Panorama Estatal

A continuación se describe el nacimiento de la ayuda en Aguascalientes en el siglo XVII por parte de la Orden Religiosa de San Juan de Dios, que dio origen al Hospital del mismo nombre, cuyo desarrollo y evolución fue adquiriendo diversas facetas hasta convertirse en hospital civil en el siglo XIX.

 
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El Hospital de San Juan de Dios representó un hito en la historia de la ayuda y beneficencia para los enfermos y menesterosos de Aguascalientes, de ahí la relevancia que tuvo en los ámbitos no sólo religioso, sino también en la salud y salubridad social de los habitantes de estas tierras. Por ello, hablar de dicho lugar evoca personajes, benefactores, enfermedades, epidemias, leyes, gobernantes, instituciones y, sobre todo, el amor y la asistencia humana ofrecida a la comunidad aguascalentense desde el siglo XVII hasta finales del siglo XIX.

 

Hospital de San Juan de Dios en el Siglo XVII

La Orden de San Juan de Dios se extendió por toda la Nueva España, y en las principales provincias querían gozar de sus beneficiosos servicios hospitalarios. La Villa de las Aguas Calientes no fue la excepción, en donde hasta mediados del siglo XVII no había un solo hospital.

 
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Al respecto, se cuenta con cinco fuentes documentales para reconstruir el origen y evolución del Hospital de San Juan de Dios. El historiador Agustín R. González (1986), el cronista de la ciudad don Alejandro Topete del Valle (1953, 1973), Pablo Lorenzo Laguardia (1955), el historiador Jesús Gómez Serrano (1988) y Josefina Muriel (1991) son quienes aportan importantes datos para describir más acerca del nacimiento de la beneficencia durante el siglo XIX.

 

Josefina Muriel (1991) señala: “Se le ocurrió al comisario del Santo Oficio, bachiller don Diego de Quijada y Escalante, establecer un hospital para los muchos pobres y enfermos que había en la Villa. A fin de formalizar sus deseos y hacer posible la fundación, otorgó una escritura de donación el 13 de enero de 1685, por medio de la cual daba las casas de su morada para establecer en ellas el hospital, con todo el terreno o huerta que le era anexo, otras fincas más y dos haciendas llamadas una: San Nicolás Chapultepeque (conocida luego con el nombre de La Cantera) y la otra El Cepo. Dio además otras cantidades de dinero para fabricar iglesias y enfermerías” (1991:67).

 

Don Agustín R. González (1986) afirma que el origen de un hospital para enfermos en la Villa de las Aguas Calientes posiblemente se debió a la situación deplorable en que se encontraba la población en el año de 1736, cuando azotó por segunda ocasión la matlazáhuatl, sembrando pavor y la desolación en todas partes y dando muerte a una quinta parte del total de pobladores. Las pequeñas poblaciones carecían de toda clase de elementos para atenuar siquiera los rigores del mal. El peligro común e inminente engendró egoísmo, y cada uno se atendía a sí mismo y a los suyos, dejando a los demás entregados a sus dolores y angustias. El temor de contagio originaba también el abandono a que se condenó a los enfermos. El enorme número de víctimas desencadenó el espanto y los horrores de la epidemia aparecieron con mayores proporciones ante el temor de los pueblos exaltados por el miedo. La filantropía y la caridad cristiana huyeron como asustadas con aquel cuadro de desolación en momentos del mayor necesidad.

 

No sucedió exactamente lo mismo en la Villa de Aguascalientes los legos de San Juan de Dios, los frailes y los clérigos impartían a los enfermos y familiares los auxilios posibles, distinguiéndose el virtuoso, sabio y progresista cura, doctor don Manuel Colón de Larreátegui. Sin conocer la naturaleza del mal, pero deseando disminuir sus efectos, deba a los atacados por aquél, ineficaces remedios, cosa que nada rebaja ese acto de abnegación y caridad. Los bienhechores de los que sufrían hacían algo más: levantaban de las casas y de la calles los cadáveres y los sepultaban, no obstante el peligro del contagio para los sacerdotes que no eran blancos (R. González, 1986:31).

 

El 18 de junio de 1961, se establece un organismo dedicado a la Asistencia Social bajo el nombre de Instituto de Protección a la Infancia del Estado de Aguascalientes, después los objetivos se enfocan al desarrollo armónico y social de la familia en la comunidad.

 

Posteriormente, mediante el decreto publicado el 8 de febrero de 1976 se establecen las modificaciones al ordenamiento antes señalado; cambiando a Instituto Mexicano para la Infancia y la Familia del Estado de Aguascalientes, siendo un Organismo Público Descentralizado.

 

El 20 de marzo de 1977 se publicó en el Periódico Oficial del Estado el nombre actual de este organismo, Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de Aguascalientes.

 

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